Un buen sistema de iluminación incrementa el valor de las oficinas y viviendas

5 diciembre, 2014 Tiempo estimado de lectura: 4 minutos Eficiencia energética

Muchas son las dudas que pueden surgir a la hora de lanzarse a buscar una vivienda. Ya sea para alquilar o comprar, factores como el precio o la situación geográfica son decisivos para tomar la elección final. En los últimos meses ha entrado en juego una nueva variable: la calificación energética.

Desde que entrara en vigor el certificado energético en España, en julio de 2013, las viviendas y locales que se vendan o arrenden deben llevar su correspondiente nota. La escala se determina en letras, de la A a la G, siendo la primera la mejor. Para ampliar toda la información relacionada con la calificación energética puedes visitar este artículo de El Valor de las Cosas.

Tener un mejor certificado energético puede ser determinante a la hora de desprenderse de una casa. De hecho, según datos de la Comisión Europea, en ciudades como Austria, subir un peldaño en la calificación incrementa el valor de la vivienda en un 8%, mientras que en la región de Flandes supone un aumento del 4%. Para el nuevo propietario, una mejor puntuación puede suponer una mayor inversión inicial que se verá traducida en un ahorro a largo plazo y una ventaja comparativa frente a otros inmuebles.

El consumo energético supone una partida muy importante a final de año. En 2013, las familias españolas gastaron una media de 1.100 euros sumando las facturas de gas, otros combustibles y eléctrica, siendo esta última la partida más importante, con una media de 725 euros anuales.

Con estos datos, es necesario hacer hincapié en el consumo eléctrico, y más concretamente en la iluminación, ya que supone alrededor del 25% del gasto total destinado a la energía. Esto implica que cada familia española desembolsa alrededor de 275 euros al año en luz, una cifra muy a tener en cuenta.

Actualmente existen sistemas de iluminación de bajo consumo que ofrecen un mejor rendimiento lumínico con un gasto sensiblemente inferior. Por ejemplo, contar con un sistema de iluminación LED puede suponer una reducción del consumo de hasta el 80% respecto a las tradicionales bombillas incandescentes. Esto implica no solo un ahorro económico, sino un beneficio para el medio ambiente, ya que se reducen las contaminaciones lumínica y atmosférica.

Si nos trasladamos a un edificio de oficinas, el consumo eléctrico con bombillas antiguas se dispara, lo que supone un importante gasto para las empresas que podrían evitar con una pequeña inversión que les permitiera sustituir su sistema de iluminación. Además, existen otros elementos que resultan muy útiles en entornos laborales, como los relojes astronómicos, sensores de movimiento o dispositivos que permiten paliar los efectos del consumo fantasma. Adoptando estas sencillas medidas no solo se ahorra en la factura eléctrica, además, con su implantación, el valor del inmueble se incrementa considerablemente.

 

Fuentes de referencia

El Valor de las Cosas (2014) “Certificado energético, una medida de ahorro”, Tinsa.
Pérez Barco, M. J. (2014) “Esto es lo que gastan las familias en luz y gas”, ABC.
Philips (2014) “Cómo puedes aumentar el valor de un inmueble al renovar la iluminación con LED”.


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