La belleza efímera de las esculturas de arena

3 septiembre, 2013 Tiempo estimado de lectura: 3 minutos Arte

Las obras no se exponen en el Louvre o en el Guggenheim. No están rodeadas de grandes medidas de seguridad. No serán eternas: durarán, como mucho, tres años. Sin embargo, cada vez que te encuentras una no puedes dejar de mirarla y hacerle fotos.

Son esculturas de arena, un arte tan efímero como maravilloso. Todos los niños llevan sus cubos y palas cada vez que van a la playa. Con ellos levantan pequeños castillos y fortalezas con las que hacen volar su imaginación. Algunos deciden convertirlo en su profesión, creando espectaculares obras de arte realizadas de manera artesanal.

esculturas de arena
Escultura de arena en la que participó Karen Fralich, última campeona del mundo.
Fuente: Wikimedia Commons.

Karen Fralich, última campeona del mundo, ganó 2.500 dólares con su obra

Para levantar una de estas piezas, que puede alcanzar varios metros de altura, se necesita poco más que arena, agua marina, una paleta de jardinero y unas brochas. Algunos artistas deciden añadir derivados del pegamento o líquido impermeable para que la lluvia no tire las esculturas y puedan durar más tiempo en pie. Además, si la arena utilizada es de origen arcilloso, la durabilidad se verá aumentada, ya que actúa como compactador.

Muchos escultores viven de la arena. Sudarsan Pattnaik es uno de los más laureados y reconocidos del mundo. Entre sus numerosos galardones destacan el de Joven Líder Hindú de 2010 o el de Campeón del Mundo en 2008. En la escuela de escultores de arena, que tiene en su India natal, recibe a miles de turistas y curiosos, impresionados por sus esculturas, que llegan a pagar hasta 10.000 dólares por lienzos de arena de sus obras más célebres a escala.

esculturas de arena

A comienzos de verano se celebró en la estadounidense Atlantic City el Campeonato del Mundo de este año. Pattnaik no consiguió subirse a lo más alto del podio, honor que conquistó la canadiense Karen Fralich con una gran talla en la que aparecía una amazona con su dragón. Además del trofeo, la autora recibió el premio de 2.500 dólares.

Amazon’s Pet, como se titula la escultura, no durará mucho tiempo. La lluvia o las olas acabarán arrastrando al fondo del mar esta fugaz obra de arte. Una foto es el único recuerdo que la hará inmortal.
Fuentes de referencia
Lemongello, S. (2013) “Sands out of hourglass turn beach into life”, Press of Atlantic City. Sucasas, A. L. (2013) “El arte de sonar en arena”, El País.
World Championship of Sand Sculpting.
WSSA.


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