Un horizonte sostenible para la vivienda

12 noviembre, 2019 Tiempo estimado de lectura: 5 minutos Vivienda

¿Imaginas que el planeta creara una nueva ciudad de 1,5 millones de personas cada semana durante las próximas tres décadas? Esos 2.500 millones de personas son, concretamente, lo que aumentará la población mundial de aquí a 2050, según los expertos. Gestionar cómo y dónde van a vivir es un todo un reto, en el que el sector inmobiliario tiene mucho que decir.

Esta hipotética creación de grandes ciudades fue el ejemplo utilizado recientemente por Juan Antonio Gómez-Pintado, presidente de la Asociación de Promotores y Constructores de España (APCE) y de los promotores de Madrid (Asprima), para cuantificar la dimensión del problema habitacional que afronta el planeta. En la jornada “Los ODS de Naciones Unidas y su impacto en el mercado inmobiliario”, que marcó el inicio del Salón Inmobiliario SIMA Otoño, se analizó cómo puede el sector contribuir a que se alcancen los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) contemplados en la ‘Agenda 2030’ de la ONU. O, dicho de otro modo, cómo va a tener que cambiar el sector para adaptarse a ellos.

 

Un horizonte sostenible para la vivienda

Los ODS son una selección de principios de diferentes ámbitos en los que se entiende que es necesario trabajar para conseguir un mundo más sostenible (reequilibrio medioambiental. sostenibilidad social y estabilidad económica y también una mejor calidad de vida. El sector inmobiliario podría tocar siete de ellos, desde la incorporación de la mujer o el establecimiento de relaciones laborales más justas hasta el reemplazo de materiales por otros que requieran un menor consumo de recursos, como el agua, que es un bien escaso y elemento clave en un escenario de sostenibilidad: solo un 3% del agua del planeta es dulce, y un 2,5% está concentrada en polos y glaciares.

“Es una declaración de intenciones sobre cómo afrontar el gran reto del crecimiento poblacional sobre la que hay que establecer objetivos razonables y dotar los medios económicos necesarios”, apuntaba Gómez-Pintado, quien ilustró el ritmo al que se están consumiendo los recursos (agua y materiales) con este ejemplo:  en China se habrán construido entre 2005 y 2025 una superficie equivalente a 11 ciudades de Nueva York.

Precisamente, “la ciudad” es el elemento en el que se centra uno de los ODS, el número 11. “Las ciudades no pueden seguir expandiéndose, hay que pensar en modelos de crecimiento concentrado, porque tanto el uso de recursos como el dinero para mantener las infraestructuras que dan servicio a esas urbes extensas son limitados”, apuntó Gómez-Pintado.

Poner el foco en las ciudades no solo consiste en equilibrar el entorno, desde un punto de vista ambiental o económico, sino en garantizar que viviremos mejor, de forma más saludable. Lo que en el siglo XVIII significaba vivir mejor no vale para el momento actual. Las ciudades tienen que transformarse conforme a lo que se necesita en el siglo XXI. “Actualmente, no hay unos parámetros de calidad estandarizados, como sí los hay, por ejemplo, en la industria del automóvil. El cliente los valora y los retribuye en consonancia”, apuntaba Lluís Comerón, presidente del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España en el transcurso del encuentro.

El reto requiere planes coordinados en diferentes ámbitos. Ya se está trabajando a nivel estatal en un borrador de Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC). El plan contempla una inversión de 241.000 millones de euros en 10 años, de los que unos 40.000 millones corresponderían al sector residencial, que es la tercera actividad que más emisiones genera, por detrás del sector eléctrico y la industria manufacturera.

En materia de rehabilitación y regeneración urbana, el objetivo es contar en 10 años con 1,2 millones de viviendas energéticamente eficientes y que en 2050 lo sea todo el parque nacional de vivienda. “Está bien marcar objetivos, pero está mejor dotar de los medios públicos y privados necesarios para hacerlo posible”, apuntaba Gómez- Pintado. El presidente de APCE destacó que actualmente el dinero del que pueden disponer las Administraciones locales no está llegando al propietario que tiene que realizar las obras de mejora de la vivienda, bien porque no se ejecutan los presupuestos, bien porque las ayudas llegan con mucho retraso.

La Dirección General de Vivienda del Ministerio de Fomento ha empezado a trabajar en una Agenda Urbana Española para concretar estrategias, generar herramientas para los agentes públicos y privados y también fijar un marco normativo que permita ir corroborando el grado de cumplimiento de las medidas. En definitiva, apuntar las líneas para evitar la tentación de ir a acciones más de corto plazo para hacer del inmobiliario un sector que lidere los valores de desarrollo sostenible.


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