¿Cómo será la casa del futuro?

3 abril, 2019 Tiempo estimado de lectura: 12 minutos Vivienda

Cambia nuestra forma de comunicarnos, de consumir, cómo nos desplazamos, qué comemos… ¿está cambiando dónde y cómo vivimos? La verdad es que no puede decirse que la vivienda haya experimentado un cambio radical en el último siglo, pero tras el shock de la crisis el sector inmobiliario vive un obligado momento de reflexión: ¿cómo serán las viviendas dentro de 20 años? O mejor dicho: ¿qué es lo que demandará la sociedad que se avecina y qué características tendrán sus casas en el futuro?

En Tinsa no tenemos una bola de cristal, pero sí podemos adelantarte las tendencias que están sobre la mesa de quienes tienen que diseñar y construir la vivienda del futuro. Una sopa de letras en la que, te adelantamos, se esconden adjetivos como flexible, conectada, sostenible, compartida, personalizada y accesible.

Viviendas flexibles para compradores que evolucionan

Se acabó “el café para todos”. Los ‘pensadores’ de viviendas tienen claro que ya no vale dirigirse “al cliente”, sino que existen muchos tipos de clientes. Y no solo eso: las necesidades de un mismo ciudadano van cambiando a lo largo de su vida. “Quienes tenemos el reto de pensar la vivienda del futuro debemos dar respuesta a desafíos sociales, pensar en diferentes demandas y cómo todo esto impacta en tamaños, tipos de equipamiento o niveles de tecnificación, por ejemplo”, afirmaba recientemente el arquitecto Iñaki Ábalos en el transcurso de la jornada “La casa del futuro. Evolución y disrupción”, organizada por Women In Real Estate (WIRES) y patrocinada por Fotocasa y Altamira Singularity.

Es por esto que entre los parámetros del nuevo concepto de vivienda la flexibilidad ocupa un lugar destacado. “Deberíamos tender a crear viviendas flexibles que se puedan adaptar a las necesidades que cambian con el paso del tiempo: cuando crecen los hijos a lo mejor interesa un salón más grande y menos habitaciones o más pequeñas, por poner ejemplo. Y también es obligado empezar a pensar en la vivienda no solo como un espacio para vivir, sino también para trabajar”, afirma Majda Labied, managing director de Kronos Homes.

En el mercado se empiezan a ver algunas iniciativas en esta línea, como la promoción MagicHouse de la promotora Vía Célere, con viviendas provistas de tabiques móviles que permiten modificar la superficie y el número de  habitaciones.

Nuevos esquemas para nuevas formas de vivir: millenials, coliving y coworking

Adaptarse al comprador del futuro exige tener en cuenta que en el año 2050 el 75% de los demandantes de vivienda serán millennials. Una generación que, según indican las encuestas y distintos informes, aprecian la experiencia por encima de la posesión, de la mera propiedad. “Las zonas comunes van a adquirir mucha relevancia en los proyectos residenciales: hay que trabajar en fomentar los encuentros casuales en los espacios compartidos, en crear espacios de ocio y bienestar”, afirma Luis Valdés, director of Residential Sales Advisory en la consultora Colliers International Spain, durante la sesión organizada por WIRES.

Es creciente el número de expertos que apuntan que el lugar para vivir seguirá la tendencia que ya hemos empezado a ver en el coworking en el ambito laboral. El coliving, edificios donde los residentes comparten instalaciones comunes y zonas de trabajo y de ocio con el resto de ocupantes, ha llegado para quedarse. La cuestión es si el coliving y el coworking lograrán un alcance significativo o será un formato de nicho para demandas y entornos muy concretos.

También el envejecimiento de la población está en la mente de quienes se ocupan de concebir la vivienda del futuro: necesidades asistenciales, accesibilidad y servicios añadidos en régimen compartido (lo que en otros países se conoce como cohousing) marcan las nuevas tendencias en el ámbito #residencial, paralelamente al auge de las residencias de la tercera edad.

Rehabilitación: el impulso pendiente para viviendas obsoletas

tendencias para la casa del futuro

El envejecimiento de la población avanza en paralelo al envejecimiento del parque de viviendas y la despoblación en ciertas zonas. De ahí que cuando se piensa en dónde y cómo viviremos en el futuro la rehabilitación ocupe en un espacio destacado. La apuesta por ciudades sostenibles obliga, además, a reducir el impacto de la movilidad y aprovechar al máximo los espacios en los cascos urbanos: erradicar las viviendas vacías y, sobre todo, acomodar las ya existentes a niveles de confort adecuados al siglo XXI.

Hay mucho inversor interesado en la rehabilitación, en cómo adaptar las viviendas existentes a la demanda de hoy, en hacer que sean sostenibles, conectadas, accesibles”, señala María Grecna, fundadora de Earlwoode Rental Properties.

Necesidad de normativas unificadas y flexibilidad

Sin embargo, este reto no termina de encontrar un entorno adecuado para desarrollarse, especialmente por la ausencia de flexibilidad en el ámbito regulatorio y por la disparidad de normativas. “Tenemos 17 legislaciones diferentes, tantas como Comunidades Autónomas, que definen una escalera, las medidas de la huella y la contrahuella”, apunta el arquitecto Iñaki Ábalos.

Distintos actores del sector inmobiliario reclaman una política de Estado en materia de rehabilitación que legisle sobre cómo debe ser y que debe tener la vivienda del futuro. En este sentido, la arquitectura y paisajismo deberán coordinarse, evitando iniciativas individuales que puedan acabar perjudicando al conjunto. Y, ya de paso, sugieren establecer incentivos para potenciar la rehabilitación. En otros países se bonifica con un aumento de la edificabilidad las actuaciones de reforma y mejora de la eficiencia energética de los edificios. Es una medida que permite de entrada viabilizar económicamente los proyectos”, afirma Esther Escapa, Head of Acquisitions en AXA REIM Ibérica.

Tecnología para construir: industrialización y robotización

La industrialización es una de las palabras de moda en el ámbito de la promoción inmobiliaria, aunque no es, precisamente, un concepto nuevo. Esta técnica de construcción se usa desde mediados del siglo pasado en países como EEUU y también en España se ha utilizado en la construcción de unifamiliares de alto standing, sorteando las connotaciones negativas que el término “prefabricado” ha arrastrado tradicionalmente en nuestro país.

Sin embargo, en el nuevo ciclo inmobiliario iniciado tras la crisis se están poniendo en valor las ventajas de la tecnología para hacer posible un proceso constructivo que controle tiempos y minimice errores. La mala imagen del prefabricado está dando paso a una nueva era de fabricación de laboratorio: casas de bata blanca.

Las grandes promotoras ya están trabajando con estos procesos y el reto es poder implantarlos en la construcción de viviendas a gran escala. “A 10 años vista, la industrialización de procesos y la robotización van a marcar la línea en nuestro sector, porque estamos obligados a recortar costes para hacer las viviendas más asequibles y a reducir plazos para minimizar la incertidumbre”, explica Jesús Miguel Alonso, director de Innovación e I+D+I en la promotora ACR.

En este escenario, el reto que encara la industrialización es huir de la deshumanización. “La compra de una vivienda requiere que el usuario se enamore de la casa. Tenemos que ser capaces de extraer elementos diferenciales dentro de este nuevo escenario de control milimétrico de la construcción hacia el que avanza el sector. Porque la normalización ahuyenta, disminuye la sensación de felicidad”.

Sostenibilidad y vivienda inteligente: casas más verdes y confortables

Sostenibilidad y vivienda inteligente

La robotización no solo va a cambiar el diseño y la construcción de las casas, también cambiará la forma de funcionar de una vivienda y sus características. La domótica y las casas inteligentes modificarán el modo de vivir en ellas, algo muy relacionado con el confort. Sistemas conectados, internet de las cosas y también instalaciones inteligentes forman parte de la ecuación. “Si quiero tener una temperatura determinada en mi casa y sé cómo incide el sol, no tengo por qué estar pendiente de cuándo poner un toldo. Un sistema electrónico puede hacerlo por mí de forma autónoma”, afirma el director de Innovación de ACR.

La preocupación medioambiental y el interés por reducir gastos operativos de la vivienda (entre ellos los energéticos) están detrás del impulso de un concepto de vivienda sostenible. Un ahorro que, además, acabará trasladándose al valor de las viviendas: los inmuebles eficientes energéticamente acabarán siendo más valiosos que aquellos que no lo sean.

De hecho, la gama de vivienda más exclusiva ya apuesta por la sostenibilidad y el ahorro energético como valor diferencial de cara a sus clientes. El reto es poder trasladarlo al resto del parque.

Más allá de la vivienda: servicios añadidos

Hablar del futuro de la vivienda no solo es pensar en la forma y el tamaño de los espacios donde vivir. “Una parte importante es analizar a partir de los ingresos familiares cuánto es razonable destinar a vivienda, por qué servicios añadidos estaría dispuesto a pagar el cliente y cuánto dinero”, explica Esther Escarpa, de AXA REIM Ibérica, que pone como ejemplos servicios relacionado con el mundo infantil o con la limpieza.

También cuestiones como los nuevos hábitos de vida, la movilidad laboral y el boom de los viajes están bajo la lupa, porque pueden ser la base de nuevos modelos que amplíen el horizonte de una vivienda concreta. Por ejemplo, ¿por qué no pensar que las personas que viajan con frecuencia podrían disfrutar en otras ciudades de viviendas de perfil similar a la suya a cambio del pago de una cuota? es algo que ya están haciendo algunas marcas de coches de alta gama, que ponen vehículos a disposición de sus clientes en distintas ciudades.

La coctelera para pensar, diseñar y construir la vivienda que necesitará la demanda dentro de unos años está en movimiento. Solo falta un ‘pequeño’ detalle: ¿existirán en el mercado (jóvenes) compradores con recursos suficientes para afrontar una compra? Esa es otra historia…


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