El tasador inmobiliario es un profesional clave dentro del sector inmobiliario y financiero. Su trabajo consiste en dar un valor objetivo e imparcial a un determinado inmueble, (vivienda, oficina, local comercial, terreno, finca rústica …) a partir de un análisis técnico en procesos de compraventas, solicitudes de hipoteca, herencias, divorcios, procedimientos judiciales o liquidaciones fiscales. Pero ¿qué hace exactamente un tasador?, ¿Qué se necesita para ejercer como tal en España?
Tasación y tasador
En España, cuando se solicita un préstamo para comprar una vivienda u otro inmueble, es necesario realizar una tasación conforme a los requisitos establecidos en la Orden ECO/805/2003norma que ha sufrido diversas modificaciones desde su publicación y cuya actualización más reciente fue publicada el 12 de junio de 2025.
Esta norma es, además, de obligado cumplimiento para otras finalidades, recogidas expresamente en su artículo 2 como la determinación del valor razonable y la valoración de activos de las entidades aseguradoras y reaseguradoras, así como la determinación del patrimonio de los fondos de pensiones y de las instituciones de inversión colectiva inmobiliarias.
Asimismo, su metodología resulta aplicable de forma indirecta en virtud de otras normas que remiten a ella como la Circular 4/2017del Banco de España para análisis y cobertura del riesgo de crédito y para valoración de activos adjudicados o entregados en pago de deudas de las entidades financieras.
En estos casos, la normativa establece que la valoración ha de realizarse por una sociedad de tasación homologada por el Banco de España.
Es por ello por lo que es práctica profesional comúnmente aceptada, la utilización de su metodología en la valoración de inmuebles para otras finalidades, aunque no estén estrictamente dentro de su ámbito de aplicación como es el caso de asesoramiento para determinar su valor de mercado ante una disolución de gananciales, en el reparto de herencias u otros.
Adicionalmente, las valoraciones inmobiliarias pueden emitirse conforme a otras normativas o estándares internacionales como pueden ser las IVS (normas internacionales de valoración) o EVS (normas europeas de valoración).
Por todo ello, la figura del tasador resulta fundamental porque en el informe de tasación aporta una referencia objetiva y técnicamente fundamentada, utilizando criterios y metodologías en función de la finalidad del informe (es decir: qué se valora y para qué) que evita operaciones fuera de mercado y reduce el riesgo de conflictos.
¿Qué hace un tasador inmobiliario? Funciones
El trabajo del tasador inmobiliario va mucho más allá de visitar una vivienda (u otro tipo de inmueble) y estimar un valor. Su labor combina análisis técnico, estudio documental, realización de diversas comprobaciones (para establecer la correspondencia entre la realidad física, registral y catastral, superficie, estado de construcción y conservación aparente, ocupación, adecuación a la normativa urbanística vigente, si existe alguna limitación para su venta, etc.) y aporta su conocimiento del mercado.
Identificación
Es una de las comprobaciones más importantes que debe realizar, porque debe establecer sin ninguna duda la correspondencia entre la realidad física de un inmueble con una finca registral y una referencia catastral.
Visita al inmueble
El tasador realiza una inspección presencial del inmueble. En el caso de tasaciones hipotecarias, la visita interior es obligatoria. Durante esa visita analiza el estado del inmueble —si la obra está terminada, en curso, paralizada o en ruina—, toma medidas para comprobar superficies, realiza fotografías y estudia las calidades constructivas, instalaciones, reformas realizadas y estado de conservación.
Estudio de mercado
Otro aspecto esencial es el análisis del mercado inmobiliario. El tasador es un experto en el mercado local de inmuebles en el que opera. Este aspecto es relevante dado que uno de los métodos de valoración más utilizados incorpora referencias de mercado (los denominados comparables) para la determinación del valor, depurando ofertas anormales o especulativas.
Informe de tasación
Finalmente, el tasador elabora el informe de tasación, aplicando la metodología correspondiente en función de la finalidad del encargo y dejando debidamente justificados los criterios técnicos utilizados, las comprobaciones realizadas y las fuentes de información empleadas.
En el caso de las tasaciones con finalidad de garantía hipotecaria, el informe debe cumplir estrictamente los requisitos y criterios establecidos en la Orden ECO/805/2003 y sus posteriores modificaciones, tanto en lo relativo a la metodología de valoración, como a su contenido, documentación necesaria y estructura.
De conformidad con dicha normativa, el informe de tasación se emite con el objetivo de garantizar la fiabilidad, objetividad y seguridad jurídica de la valoración, y debe estar suscrito necesariamente mediante firma electrónica por dos partes:
- El tasador, como profesional independiente responsable de la valoración técnica del inmueble.
- La sociedad de tasación homologada, que valida el informe a efectos de su utilización para la finalidad prevista, en particular como garantía para la concesión de un préstamo hipotecario.
Esta doble suscripción constituye un requisito esencial del marco normativo aplicable y refuerza la validez del informe, asegurando su adecuación a los estándares exigidos y su aceptación por las entidades financieras.
Tasador oficial, homologado o independiente: diferencias y dónde encontrarlos
En España, los tasadores ejercen su actividad como profesionales independientes y habitualmente nos referimos a ellos como tasador oficial, homologado, independiente …, ¿qué matices tiene cada caso?
Tasador oficial
Cuando hablamos de un tasador oficial nos referimos a aquellos profesionales independientes con titulación habilitante (arquitecto, arquitecto técnico, ingeniero, ingeniero técnico etc.) para emitir un informe de tasación.
Tasador homologado
Aunque es un término utilizado habitualmente, el profesional en sí no recibe una “homologación” directa. Tal y como establece la legislación española, quienes reciben la “homologación” por parte del Banco de España para la emisión de informes de tasación válidos para determinadas finalidades legalmente reguladas -en particular, la finalidad de garantía hipotecaria- son las sociedades de tasación.
Para obtener esta homologación, la ley les exige el cumplimiento de ciertos requisitos, como el de tener asegurada frente a terceros la responsabilidad civil que pudiera derivarse de su actividad. Además, deben disponer de procedimientos, aplicaciones informáticas, herramientas técnicas y bases de datos especializadas, diseñadas específicamente para asegurar el estricto cumplimiento de los requisitos establecidos en la Orden ECO/805/2003 y sus modificaciones, así como para garantizar la trazabilidad, coherencia y calidad formal de los informes de tasación emitidos.
Para poder colaborar con una sociedad de tasación, el tasador debe contar con la titulación académica exigida por la normativa vigente en función del tipo de inmueble y de la naturaleza de la valoración, cumpliendo los requisitos técnicos y profesionales aplicables. De esta manera el tasador ejerce su actividad como profesional autónomo e independiente, y colabora, en el marco de una relación de naturaleza mercantil, con una sociedad de tasación homologada por el Banco de España (como Tinsa by Accumin).
Esto permite la emisión de informes de tasación destinados a las finalidades previstas en la Orden ECO/805/2003, así como a otras que remiten expresamente a su metodología y para las cuales resulta legalmente exigible que el informe sea emitido por una sociedad de tasación inscrita en el Registro Especial del Banco de España y sujeta a su supervisión.
Tasador independiente
En España, la independencia -ya sea referida a un tasador o a una sociedad de tasación- es una exigencia normativa para garantizar la objetividad e imparcialidad de la tasación. Por ello, la ley establece un estricto régimen de incompatibilidades y exige que la actuación del tasador se rija exclusivamente por criterios técnicos, sin vinculación o interés con las partes implicadas (entidad financiera, promotor, comprador, vendedor etc.).
Asimismo, obliga a las sociedades de tasación a disponer de los mecanismos necesarios para favorecer la independencia de su actividad y evitar conflictos de interés; para ello, deben contar con un Reglamento interno de conducta que detalle dichos mecanismos y que debe ser comunicado al Banco de España.
¿Cuándo elegir cada uno?
- Hipoteca, supervisión bancaria: necesitas informe de tasación emitido por sociedad de tasación homologada inscrita en el Banco de España.
- Asesoramiento en temas de herencia, divorcio, reparto entre familiares, u otras basta normalmente con un tasador oficial independiente; si el conflicto tiene cierta envergadura, es recomendable que el Informe se emita a través de una sociedad de tasación homologada.
- Litigios (civil/contencioso): el juez suele admitir ambos, pero da mucho peso a informes de peritos tasadores con solvencia y, a menudo, colaboradores de una sociedad de tasación homologada.
¿A quién acudir para realizar una tasación? Dónde encontrarlos
Sociedades de Tasación homologadas
- Consulta el Registro Oficial de Sociedades de Tasación del Banco de España.
Tasadores oficiales / independientes
- Colegios profesionales (Colegio de Arquitectos, de Aparejadores / Arquitectos Técnicos, Ingenieros) suelen tener bolsas de peritos tasadores.
- Buscadores de peritos judiciales en tu comunidad autónoma (listados de peritos por especialidad).
¿Cómo ser tasador inmobiliario? ¿Qué hay que estudiar? Requisitos
Ser tasador inmobiliario exige cualificación técnica y académica. El artículo 2 del RD 775/1997 establece que, cuando se trate de valorar fincas urbanas, solares o inmuebles edificados con destino residencial, los profesionales competentes deben ser arquitectos, arquitectos técnicos. En otros casos, pueden intervenir ingenieros o ingenieros técnicos de la especialidad correspondiente.
Más allá de la titulación, el tasador debe conocer la normativa urbanística, la legislación inmobiliaria y la evolución del mercado. También debe dominar los métodos de valoración y manejar herramientas técnicas y bases de datos especializadas.
En cuanto al plan de carrera el profesional puede colaborar con una sociedad de tasación, especializarse como tasador judicial o desarrollar la actividad como profesional en el libre ejercicio de su profesión, siempre dentro del marco legal aplicable.
Tasador inmobiliario
Ya descrito, es el más conocido y el que interviene en la valoración de inmuebles (viviendas, locales comerciales, oficinas, naves industriales, edificios de todo tipo y solares, terrenos o fincas rústicas). Se trata de un profesional con titulación técnica que analiza el inmueble desde un punto de vista constructivo, urbanístico y de mercado.
Como hemos mencionado anteriormente, en el ámbito de la regulación del mercado hipotecario y otras finalidades financieras, la normativa establece como competentes a los arquitectos, aparejadores o arquitectos técnicos, cuando se trate de valorar fincas urbanas en todo caso, o solares e inmuebles edificados con destino residencial, mientras que los ingenieros o ingenieros técnicos intervienen en el resto de los casos según su especialidad.
Puede emitir valoraciones con distintas finalidades: compraventa, herencias, divorcios, valoraciones fiscales etc. En el caso de garantía hipotecaria y otras finalidades financieras reguladas, la tasación debe realizarse necesariamente a través de una sociedad de tasación homologada por el Banco de España y cumplir la normativa vigente.
Tasador de seguros
El tasador de seguros se encarga de valorar bienes asegurados cuando se produce un siniestro. Puede intervenir en casos de daños en viviendas por inundaciones o incendios, accidentes de vehículos o deterioro de bienes muebles. Su función principal es estimar el coste de reposición, reconstrucción o reparación (en el caso de inmuebles se conoce técnicamente como Valor de Reemplazamiento Bruto excluyendo el valor del suelo) para determinar la indemnización correspondiente.
Aunque comparte conocimientos técnicos con el tasador inmobiliario, su ámbito de actuación está vinculado al sector asegurador.
Tasador judicial o perito
El tasador judicial actúa como perito en procedimientos legales. Puede ser designado por un juez o contratado por una de las partes implicadas en un litigio. Su misión es elaborar un informe técnico que sirva como prueba en el proceso judicial.
Puede realizar tasaciones inmobiliarias u otras valoraciones técnicas cuando sea necesario en el marco del juicio. En este caso, además de conocimientos técnicos, debe tener capacidad para defender su informe ante el tribunal.
Tasador especializado
Existen también tasadores especializados en determinados bienes o sectores, como obras de arte, joyas, maquinaria industrial o activos empresariales. Estos profesionales requieren conocimientos muy específicos del mercado y de las características técnicas del bien que valoran.
Cursos de tasador y valoraciones inmobiliarias
Aunque la titulación técnica es el requisito principal, existen cursos especializados en valoración inmobiliaria que resultan especialmente útiles para colaborar con sociedades de tasación o ampliar la especialización profesional.
Claves para ser un tasador experto
Más allá de los requisitos formales, convertirse en un experto tasador inmobiliario requiere desarrollar una serie de competencias y hábitos profesionales:
- Conocimiento profundo del mercado: seguir de cerca la evolución de precios, tendencias y factores que afectan al valor de los inmuebles y propiedades en cada zona.
- Rigor técnico e imparcialidad: basado en la objetividad de sus informes y de la solidez de su metodología.
- Actualización constante: la normativa, las herramientas digitales y las dinámicas del mercado evolucionan continuamente (por ejemplo, la última actualización de la norma establece tener en cuenta información relativa a los riesgos medioambientales y climáticos o disponer del certificado de eficiencia energética). Un buen tasador nunca deja de aprender.
- Capacidad analítica y de comunicación: saber interpretar datos, identificar comparables y redactar informes claros, transparentes y bien argumentados es esencial.
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Imagen de portada de Jon Halwood para Unsplash





