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Bienes muebles: qué son, ejemplos y cómo se valoran

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Un sofá, un ordenador, una joya y un vehículo son bienes muebles. Aunque tienen usos y características diferentes, comparten un rasgo que te contamos más adelante.

Estos bienes forman parte del patrimonio y pueden tener un peso económico importante en una herencia o divorcio. Sin embargo, no siempre sabemos cuánto valen, especialmente cuando ha pasado tiempo desde su compra o se trata de piezas singulares.

Conocer qué son los bienes muebles y cómo se valoran ayuda a organizar un inventario, preparar un reparto de patrimonio o tomar decisiones de compraventa. Te explicamos sus principales características y cuándo conviene solicitar una valoración profesional.

¿Qué son los bienes muebles?

Los bienes muebles son, en términos generales, aquellos que pueden trasladarse de un lugar a otro sin perder su naturaleza o funcionalidad. En una vivienda, son ejemplos habituales una mesa, un sillón, los electrodomésticos o los objetos decorativos. La palabra «muebles» no se refiere únicamente al mobiliario.

También abarca otros bienes, como joyas, vehículos o equipos profesionales y derechos o los llamados bienes incorporales. A saber: rentas o pensiones.

El artículo 335 del Código Civil incluye en esta categoría los bienes que pueden transportarse sin menoscabo del inmueble al que estuvieran unidos. Dicho de otro modo, son aquellos que pueden retirarse sin romperse ni deteriorar la vivienda o el edificio en el que está.

Ejemplos de bienes muebles

Los bienes muebles pueden clasificarse según su uso y sus características. Algunos forman parte de la vida cotidiana de una vivienda; otros destacan por su valor, singularidad o uso profesional.

Muebles y objetos del hogar

Esta categoría comprende buena parte de los objetos que utilizamos para equipar una vivienda:

  • Mobiliario: sofás, mesas, sillas, camas, cómodas, estanterías y armarios independientes.
  • Electrodomésticos: frigoríficos, lavadoras, microondas y otros aparatos que pueden retirarse sin dañar el inmueble.
  • Dispositivos electrónicos: televisores, ordenadores, equipos de sonido y consolas.
  • Decoración: lámparas, alfombras, cortinas, espejos, cuadros u objetos decorativos.
  • Enseres: menaje de cocina, vajilla, cubertería, ropa de hogar y ropa personal.

Conviene diferenciar estos objetos de los elementos incorporados de forma permanente a la vivienda. Por ejemplo, un armario independiente puede trasladarse, mientras que uno empotrado forma parte del acondicionamiento del inmueble.

Bienes muebles de especial valor

Entre los bienes muebles también se encuentran joyas, obras de arte, relojes, antigüedades, colecciones y mobiliario singular.

Su valoración puede requerir un análisis individualizado. En estas piezas influyen factores que van más allá del uso o la antigüedad: autoría, autenticidad, materiales, procedencia, rareza y demanda en su mercado específico.

Por ejemplo, un cuadro decorativo producido en serie y una obra original pueden cumplir una función similar dentro de una vivienda, pero necesitan criterios de valoración diferentes. Del mismo modo, un mueble antiguo no tiene necesariamente un valor elevado por el mero hecho de tener muchos años.

Otros bienes muebles

Más allá de la vivienda, también son bienes muebles:

  • Vehículos, como coches, motocicletas o bicicletas.
  • Herramientas y equipos profesionales.
  • Maquinaria y equipos industriales o agrícolas. Aunque sí está vinculado a una explotación se consideran inmuebles por destino, según el Código Civil.
  • Equipos informáticos y mobiliario de oficinas.

En estos casos, la valoración debe adaptarse al tipo de activo. Para un vehículo pueden ser relevantes el kilometraje y el mantenimiento; para un equipo profesional, sus prestaciones, horas de uso y posible obsolescencia.

Diferencia entre bienes muebles e inmuebles

La diferencia principal es que los bienes muebles pueden ser desplazados, mientras que los inmuebles están unidos al suelo o a un edificio. 

El artículo 334 del Código Civil enumera los bienes inmuebles y distingue varios tipos. Además de los que lo son por naturaleza, como el suelo o los edificios, considera inmuebles:

  • Por incorporación: todo lo que está unido a un inmueble de forma fija, de manera que no pueda separarse sin quebrantamiento de la materia o deterioro del objeto. Por ejemplo, una cocina instalada, los sanitarios, la caldera o los armarios empotrados.
  • Por destino: objetos que, aunque podrían moverse, el propietario coloca con intención de unirlos de forma permanente a la finca (estatuas, relieves o pinturas) o destina a su explotación (maquinaria).

Esta distinción es la que explica por qué un mismo tipo de objeto puede ser mueble o inmueble según cómo esté instalado. Un cuadro colgado de un clavo es un bien mueble; un fresco pintado sobre la pared forma parte del edificio.

Esta tabla recoge ejemplos habituales:

Tipo de bienCaracterísticasEjemplos
Bienes muebles del hogarPueden trasladarse sin perder su utilidad ni dañar el inmuebleSofá, mesa, televisor, frigorífico independiente
Bienes muebles de especial valorSon transportables y pueden requerir una valoración individualizadaJoyas, relojes, cuadros, antigüedades
Otros bienes mueblesActivos transportables de uso personal o profesionalCoche, bicicleta, herramientas, ordenador de oficina
Bienes inmueblesEstán vinculados al suelo o a una ubicación permanenteVivienda, local, terreno, nave
Elementos incorporados al inmuebleForman parte de la construcción y no pueden separarse sin deterioroInstalaciones fijas, sanitarios, determinados elementos empotrados


¿Qué bienes muebles forman parte del ajuar doméstico?

El ajuar doméstico comprende, en su sentido cotidiano, los muebles, utensilios y enseres destinados al uso habitual de una vivienda. Dicho de otro modo, es aquel que está destinado al servicio del hogar o al uso personal. Incluye:

  • Mobiliario: sofás, mesas, sillas, camas o estanterías.
  • Electrodomésticos no integrados y aparatos electrónicos de uso doméstico.
  • Menaje, vajilla, cubertería y utensilios de cocina.
  • Ropa de hogar y ropa personal.
  • Lámparas, alfombras, cortinas y objetos decorativos de uso corriente.

No todos los bienes muebles de una persona forman parte del ajuar doméstico. Un vehículo o una máquina utilizada en una actividad profesional son bienes muebles, pero no enseres destinados a equipar la vivienda. Tampoco, como se ha mencionado, las joyas, obras de arte, antigüedades y colecciones de especial valor. Aunque estén dentro de casa, sus características pueden exigir una tasación específica en lugar de tratarlos como objetos domésticos ordinarios.

Por tanto, quedan fuera del ajuar doméstico:

  • Los bienes de especial valor: joyas, obras de arte, antigüedades y objetos de colección.
  • Los vehículos, aunque sean de uso familiar.
  • Los elementos que forman parte del inmueble: cocina instalada, armarios empotrados, sanitarios o caldera.

Por ejemplo, una vajilla de uso diario puede registrarse como parte del menaje, mientras que una colección de porcelana antigua requiere analizar aspectos como la procedencia, la integridad del conjunto y el interés para posibles compradores.

¿Cómo se determina el valor de los bienes muebles?

El valor de los bienes muebles se determina analizando sus características, estado y mercado en una fecha concreta. El precio pagado al comprarlos no equivale necesariamente a su valor actual: algunos objetos pierden valor por el uso y la obsolescencia, como los electrodomésticos o dispositivos electrónicos; otros pueden conservar o aumentar su interés en mercados especializados.

Los principales factores que se tienen en cuenta son:

  • Antigüedad y depreciación: tiempo transcurrido desde la adquisición, desgaste y pérdida de utilidad o prestaciones.
  • Estado de conservación: daños, averías, reparaciones, modificaciones y componentes ausentes.
  • Características y calidad: marca, modelo, materiales, dimensiones y calidad de fabricación.
  • Singularidad: autoría, autenticidad, rareza o procedencia cuando se trata de piezas especiales.
  • Demanda y mercado: interés de los compradores y precios de bienes comparables.

Para valorar los bienes, el primer paso es identificarlos mediante un inventario y reunir fotografías, facturas y certificados disponibles. Después se analizan referencias de mercado comparables, teniendo en cuenta que un precio anunciado no acredita que la venta se haya cerrado por ese importe.

Además, debe definirse la finalidad: estimar el valor de mercado para una compraventa no es lo mismo que calcular un coste de reposición para un seguro.

¿Cuándo es recomendable realizar una valoración profesional de bienes muebles?

Una valoración profesional resulta recomendable cuando el importe de los bienes influye en una decisión económica, existe desacuerdo sobre su valor o se necesitan conocimientos especializados para analizar determinadas piezas. También en procesos fiscales o legales. Los casos más habituales son:

  • Herencias: para repartir los bienes entre los herederos de forma equilibrada y, en el ámbito fiscal, para acreditar el valor real del ajuar doméstico frente a la presunción del 3% en el Impuesto sobre Sucesiones.
  • Divorcios o separaciones: para liquidar la sociedad de gananciales o repartir los bienes comunes cuando los cónyuges no se ponen de acuerdo sobre su valor.
  • Reparto de bienes entre copropietarios, incluida la formación de lotes equivalentes.
  • Seguros: para fijar un capital asegurado acorde con el valor real del contenido de la vivienda. Si la suma asegurada es inferior al valor de los bienes, la aseguradora puede aplicar la regla proporcional prevista en el artículo 30 de la Ley de Contrato de Seguro e indemnizar solo una parte del daño, salvo que la póliza la excluya.
  • Compraventas: para fijar un precio justo al vender o comprar mobiliario, una colección o el contenido completo de una vivienda.
  • Siniestros: tras un robo, un incendio o una inundación, para acreditar ante la aseguradora la existencia y el valor de los bienes dañados o desaparecidos.
  • Bienes de especial valor: cuando hay joyas, obras de arte, antigüedades o piezas de colección, cuyo valor solo puede determinarse con conocimiento especializado.

En Tinsa by Accumin realizamos valoraciones de mobiliario y ajuares domésticos  para herencias, divorcios, liquidación de impuestos y otras finalidades, con visita técnica a la vivienda y la opción de separar el ajuar en lotes para facilitar el reparto. Para las piezas singulares, nuestros especialistas en valoración de arte y joyas analizan los materiales, la técnica, la autoría y el estado de conservación, y emiten un informe oficial que acredita su valor de mercado.

José Antonio López Ramírez

Director de Estrategia Sectorial en Tinsa by Accumin. Miembro MRICS nº 6617595

Ingeniero de Edificación por La Universidad de La Coruña, Arquitecto Técnico por la Universidad Politécnica de Valencia, Master MBA Executive Escuela de Negocios ‘Luis Vives’, y miembro RICS (Royal Institution of Chartered Surveyors).

Desde 2007 formo parte Accumin (Grupo Tinsa) asumiendo funciones de Coordinador Técnico de Negocio, Director Territorial y Director de la Red Comercial en Tinsa, Director General en Taxo Valoración, y actualmente Head of Sector Strategy en Tinsa by Accumin.

Desde 2010 profesor asociado de la Universidad Politécnica de Valencia, y en 2007 miembro del Grupo de Tasaciones Inmobiliarias del Consejo General de Arquitectura Técnica de España, y cofundador del departamento de Valor de la Propiedad de la Universidad Politécnica de Valencia. Anteriormente, hasta 2007 fuí Director Técnico en la Territorial de Levante de GESVALT (Gestión de Valoraciones y Tasaciones SA).

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