Porcelana china y la historia de un secreto

28 junio, 2012 Tiempo estimado de lectura: 6 minutos Historia

Al  hablar de porcelana china irremediablemente pensamos en lujo y exclusividad, aunque pocos saben que los elevados precios que adquieren estas piezas en subastas esconden detrás una historia de secretos y misterios en torno a la búsqueda durante siglos, de Europa en Asia, del proceso de elaboración de estos objetos que muchos calificaron de perfectos. Una disputa entre China y Occidente que ha llevado a muchos nobles a la locura y a la ruina. ¿Quieres conocerla?

Porcelana china. un secreto muy bien guardado para Occidente

El jarrón Bainbridge hecho de porcelana china alcanzó hace dos años los 86 millones de dólares en una subasta celebrada en Londres, superando 40 veces la estimación de su venta. Más tarde, Sotheby’s Hong Kong subastó 13 piezas por 87,8 millones de dólares, donde el coste de un solo objeto alcanzaba la mitad del precio total de la colección. Aunque el deseo por esta porcelana es indiscutible, viene de antiguo, exactamente de la Roma de Augusto, entre el 27 a. C. y 14 d. C. ¿Por qué?

La excepcionalidad de la porcelana residía en la técnica de elaboración. Cubría todas las necesidades de la vida diaria: impermeable, ligera a la vez que dura, resistente a la cal y a los ácidos, y capaz de contener alimentos y conservar medicamentos.

Resultaba cómoda y perfecta para el hogar. El único impedimento era el coste de importación. A partir del siglo XV, China hacía llegar a Occidente piezas por encargo a través de la ruta de la seda y limitaba la producción a su país. De hecho, ningún occidental podía navegar por el país asiático y los objetos salían de un único puerto tras pasar por las manos de decenas de hombres. El objetivo era garantizar que nadie conociese y revelase el secreto de su elaboración.

Porcelana china

Muchos nobles y reyes de Occidente enviaron hombres a China durante siglos en busca de la misteriosa receta pero todos llegaban con las manos vacías o con teorías equivocadas. Marco Polo fue uno de ellos. Habría que esperar hasta el siglo XVII a que el alquimista Friedrich Böttger obtuviese un compuesto similar y difundiese el proceso de elaboración de la porcelana entre la nobleza europea.

La búsqueda del compuesto le costó a Böttger doce años de cautiverio en manos de Augusto II el Fuerte, de quien decían que padecía Pozzellankankheit, es decir, “la enfermedad de la porcelana”. El noble mantuvo preso y bajo altas medidas de seguridad (ventanas tapiadas, reducción de personal…) a Böttger para proteger la receta en caso de que diese con ella, y gastó sumas ingentes de dinero para encontrar el proceso exacto de elaboración. El alquimista quedó medio ciego, alcohólico y con depresión a causa del encarcelamiento.

China, la porcelana y el mercado emergente

Al mismo tiempo que todo Occidente buscaba la receta de la porcelana, el emperador Kangxi (1654 – 1722) veía en este material una oportunidad de negocio. La prioridad durante su reinado fue reorganizar la industria alfarera y centrar la actividad en la exportación (por la demanda de países occidentales) y la fabricación de porcelana para la nobleza china.

Para ello habilitó la ciudad de Jingdezhen, donde instaló fábricas y construyó edificios. El lugar llegó a albergar más de 3.500 hornos y un millón de ciudadanos que trabajaban en la industria alfarera. Kangxi velaba por el secreto de la elaboración de la cerámica y buscó una forma de producción que garantizase el misterio. Apostó, así, por la especialización de sus trabajadores. Cada uno tenía una tarea concreta y de esta forma nadie contaba con el conocimiento global de cómo se elaboran los materiales o piezas que estaban manejando.

Cuarzo y cocción, ingredientes claves de la receta

La importancia en la preparación de la cerámica china residía en añadir cuarzo a la arcilla y al feldespato, dos materiales esenciales para elaborar las piezas y que con anterioridad eran pulidos, expurgados, tamizados y molidos. Existía una primera cocción para unir los elementos pero el secreto estaba en volver a pasar la porcelana por el horno tras el esmaltado de las piezas, así se fundían y adherían con firmeza al barro.

Ningún noble occidental logró saberlo durante más de quince siglos y todos buscaban la forma de imitarla. Hoy en día la antigüedad, composición y la historia marcan los elevados precios en las subastas.
Fuentes de referencia

  • Martínez, Olga (2012) “Porcelana China”. Revista Historia y Vida. Nº 528.

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