Mercado Inmobiliario Industrial

10 mayo, 2013 Tiempo estimado de lectura: 3 minutos

La restricción casi absoluta en la concesión de préstamos hipotecarios, la percepción negativa de la evolución de los indicadores económicos generales y el crecimiento permanente de las cifras de desempleo suponen que el número de obras de nueva planta de instalaciones industriales se haya reducido prácticamente en un 90% entre el año 2003 y el 2012, y que el número de transacciones en el mercado secundario haya sufrido una caída en términos similares.

Además, hay que tener en cuenta que en nuestro mercado inmobiliario industrial ha ido disminuyendo paulatinamente la presencia del sector extractivo y manufacturero en favor de actividades más relacionadas con el sector servicios, como el almacenamiento y la distribución. Pues bien, en este último sector también ha incidido muy notablemente la caída del consumo y, en consecuencia, de la actividad industrial.

Por otro lado, la reducción drástica de la promoción inmobiliaria, a la que el sector industrial servía de soporte, influye sustancialmente en que se den las peores cifras, en términos relativos, de los últimos treinta años.

Todas estas causas traen como consecuencia un derrumbamiento de la actividad industrial y un aumento del desempleo registrado en el sector, que ha pasado casi a duplicarse en los últimos diez años.

Aún así hay que señalar que los indicadores macroeconómicos de la industria en España no son los más desfavorables en el conjunto de la actividad general que contribuye a la creación del PIB nacional.

En los primeros años de la década anterior se produjo una importante puesta en el mercado de naves industriales, generalmente en promociones divididas en unidades de superficies raramente superiores a los 500 metros cuadrados. A partir del año 2.008 la situación económica, que se traduce en el estancamiento y posterior caída del consumo, afecta muy activamente a este sector, lo que supone, de hecho, una clara paralización del mercado en el momento actual. Estos datos negativos de consumo y desempleo suponen un importante hándicap para la expansión de las empresas con dificultades para comercializar sus productos y una clara desconfianza para aquellas otras que, sin atravesar por problemas económicos, no se atreven a dar el paso para su cambio de localización, ampliación o puesta al día de sus instalaciones.

El Índice de Producción Industrial, que tuvo su máximo a principios de 2007, marca una caída a mediados de 2008 que se consolida en los años posteriores, con tendencia actual a la estabilización.


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