Baleares y Canarias afianzan el cambio de tendencia con una subida interanual de precios del 4,2% en julio

Tinsa IMIE de Julio 2014

10 agosto, 2014 Tiempo estimado de lectura: 6 minutos
  • Las islas mantienen la mejora en el valor de las viviendas, frente a la volatilidad que aún sufre la Costa Mediterránea. La caída acumulada desde máximos en Baleares y Canarias se reduce hasta el 27%
  • El índice Tinsa IMIE General se situó en 1.363 puntos en julio, que supone una caída interanual del 4,4%
  • El área “Capitales y Grandes Ciudades” y las “Áreas Metropolitanas” mantienen sus precios en torno al nivel en el que empezaron el año 2014.

Madrid, 12 de agosto de 2014. El índice Tinsa IMIE General presentó en julio una caída interanual del 4,4%, frente al 3% del mes anterior. Esta ligera acentuación del descenso se debe principalmente a la subida coyuntural que experimentó el índice entre junio y julio de 2013, un movimiento que no se ha repetido este año.

El análisis en términos absolutos apunta, por el momento, a la estabilización en los precios de las viviendas. Comparando las cifras de julio con las de principios de año, apenas se observan diferencias significativas. El índice Tinsa IMIE General cerró julio en 1.363 puntos, frente a los 1.359 del pasado mes de febrero, datos que ilustran el camino plano que ha tomado el mercado residencial en lo que llevamos de 2014. La caída interanual del 4,4% es mucho más moderada que el descenso del 9,2% en el que finalizó el año 2013. El mantenimiento de esta tendencia dependerá del cumplimiento efectivo de las previsiones favorables de crecimiento económico, financiación y estabilización del empleo en España.

La variación acumulada desde que el valor de las viviendas alcanzó su punto más alto, en diciembre de 2007, se mantiene estable y se sitúa en un descenso del 40,3%.

Los municipios de la “Costa Mediterránea” fueron los que sufrieron la caída más destacada en julio respecto a un año antes: un 7,7%. Les siguieron las “Grandes Ciudades” y sus “Áreas Metropolitanas”, que registraron descensos interanuales de precios del 5,4% y el 5,2%, respectivamente. El “Resto de Municipios” no incluidos en otras divisiones fue el otro grupo que presentó una bajada en sus valores respecto a julio de 2013, aunque más moderada: un 4,3%.

El contrapunto lo pusieron, una vez más, las “Islas Baleares y Canarias”, cuyo comportamiento positivo se tradujo en un avance interanual del 4,2%, que afianza el cambio de tendencia que ya se apuntaba en junio.

La “Costa Mediterránea” lidera los recortes acumulados por zonas desde que éstas alcanzaron su valor más alto, con un 49,1% en el mes de julio. Le siguieron las “Capitales y Grandes Ciudades”, con un 44,1%, las “Áreas Metropolitanas”, con un 42,8%, y el “Resto de Municipios” con el 35,2%. Cerrando la serie se sitúan las “Islas Baleares y Canarias” con el menor descenso acumulado de los cinco grupos: un 27%.

La vivienda se sitúa a la par que el IPC
Tras el ajuste provocado por la crisis, la evolución del precio de la vivienda al final de los 13 años considerados en el índice Tinsa IMIE es prácticamente igual a la variación que ha registrado la cesta de productos que componen el Índice de Precios de Consumo (IPC) en dicho periodo.

Como se observa en el siguiente gráfico, el IPC y el valor medio de las viviendas crecieron en la misma proporción, un 36,3%, desde 2001, el año que el índice Tinsa IMIE toma como referencia (base 1.000). Eso sí, ambas variables siguieron trayectorias completamente diferentes. Mientras los precios de los inmuebles crecían a tasas superiores al 15% durante su etapa expansiva hasta alcanzar el máximo en 2007, los precios de consumo lo hicieron a un ritmo mucho más leve, aunque constante, cercano al 2,4% medio anual.

La diferencia estriba en que el precio de la vivienda se vio muy influido al alza por una serie de factores que afectaron, en mucha menor medida, a la cesta de productos de consumo. Dichos factores podrían resumirse, de manera genérica, en cuatro principalmente: la facilidad de crédito a tipos muy bajos, las ventajas fiscales, el aumento en el número medio de ocupados por hogar, y las especiales condiciones de competencia del mercado inmobiliario.

En este contexto se produjo un aluvión de transacciones y un fuerte crecimiento de precio. De igual manera, la desaparición de estos factores ha producido una intensa corrección. Así, desde 2007, los precios de las viviendas han corregido su valor un 40%, en tanto que los precios de consumo no han dejado de crecer, con pequeños períodos deflacionistas, a lo largo de todo el período analizado.

Desde finales de 2013, el índice de evolución de precios de las viviendas y el IPC caminan en paralelo. Habrá que observar la tendencia de los próximos meses para verificar si éstos últimos, sobre los que se indexan la mayor parte de las rentas (salarios y pensiones, fundamentalmente), serán los que marquen la tendencia de los precios de los inmuebles, o si, por el contrario, se trata de una circunstancia coyuntural asociada a la estabilización en los valores de las viviendas.


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